Monday, September 26, 2011

¿DONDE ESTA EL DINERO?


Una persona me pidió que le explicara en pocas palabras y sin jerga profesional cómo funcionaba la economía. No supe que contestarle en esos momentos. Pero días después mi hijo vino a visitarnos y nos hizo un chiste que me dio pie para explicar ese funcionamiento de forma simple. A continuación la parábola que construí utilizando como base ese chiste.

Un hombre extremadamente rico fue a un pueblo pequeño para hacer una transacción financiera con unos empresarios locales. Al llegar, se dirigió a un hotel y le dijo al gerente que le daría cantidad de mil dólares como depósito por el alquiler de una habitación, con la condición de que lo dejara probar la habitación por una noche a ver si le gustaba. Si no le gustaba, el gerente tendría que devolverle el dinero. Se pusieron de acuerdo en eso y el gerente le ordenó a un empleado del hotel que llevara al ricachón a su habitación. De inmediato, el gerente tomó el dinero y fue donde su proveedor de alimentos y le pagó los mil dólares que le debía. El proveedor de alimentos salió corriendo y fue donde su proveedor de carnes y le pagó los mil dólares que le debía. El proveedor de carnes salió corriendo y fue donde el granjero y le pagó los mil dólares que le debía. El granjero salió corriendo y fue donde su agente de seguros y le pagó la póliza de mil dólares que le debía. El gerente de seguros salió corriendo y fue al hotel y pagó los mil dólares que debía por concepto de la actividad que realizó para promover sus servicios. Al otro día, el hombre rico se dirigió al gerente para informarle que la habitación no le gustaba y que exigía la devolución del depósito de los mil dólares.. El gerente simplemente le devolvió su dinero. Así vemos que la cantidad de dinero que se movió fue la misma. No aumentó ni disminuyó. Todo el mundo le pagó a sus acreedores, pero nadie se quedó con nada. El dinero volvió a manos del ricachón, quien disfrutó de una estadía en el hotel sin tener que pagar un solo centavo.

Esa parábola ejemplariza una economía que está estancada. El dinero existe, pero está en manos de los ricos, quienes se han convertido en especuladores. Ellos esperan el tiempo apropiado para depositar su dinero en inversiones que tengan un alto rendimiento, pero con poco riesgo. En otras palabras, los ricos están en espera de que aparezca una perla de gran precio para comprarla (Mateo 13:46). El dinero dentro del sistema económico fluye, pero no con rapidez ni generando nuevas inversiones. Eso dificulta que la gente pueda mantener su calidad de vida y el ahorro.
 
Peor le sucede a una economía en decrecimiento. En ese caso, la productividad cesa, dando lugar a que aparezca el monstruo del desempleo. Lo que se recibe de ingresos no es suficiente ni para cubrir las necesidades básicas de una vida normal, mucho menos para pagar las deudas. El efecto final son las quiebras.

Algunos piensan que los ciclos económicos no existen en una economía socializada. En un sistema socialista puro, el gobierno sustituye a los ricos. El marxismo no puede existir sin que exista un control absoluto de la vida política. Los derechos humanos se ven afectados inmediatamente que el gobierno central toma control de la vida de un pueblo. Debido a la naturaleza humana, no se puede evitar que se levanten dirigentes que abusen de su poder. Piensa en esto, si fuera tan bueno ese sistema, ¿por qué no tuvo éxito la Unión Soviética? Los factores de su decadencia y su final desaparición fueron múltiples. Pero el peso mayor recayó en lo económico. Por eso China, luego del desbarajuste que tuvo con las políticas de Mao Zendong, uno de los fundadores de la República Popular de China, decidió reformular su economía tomando en cuenta los dos sistemas más influyentes: el capitalismo y el socialismo. Por esa causa se le conoce como el país con dos sistemas. ¿Es bueno lo que está sucediendo en China? Eso está por verse.

Pero es importante entender que los cambios no ocurren sin que se generen grandes conflictos, en ocasiones hasta derramamiento de sangre. Jesucristo, el mejor líder de todos los tiempos, logró transformar el mundo a precio de su propia sangre. Lo mismo pasó con los primeros cristianos, quienes pagaron el mismo precio que su Maestro y sufrieron muchas privaciones. Pero todos ellos tuvieron una misma fe, una misma visión y una misma esperanza: la transformación del mundo.  El problema de las sociedades contemporáneas es que quieren cambios sin sufrir las crisis que esos cambios generan.  La sociedad moderna sufre los efectos de la revolución tecnológica, la globalización, el exceso de información, la crisis energética y el deterioro del medio ambiente entre muchos otros.  Esto ha tenido un serio impacto en la economía y en la forma que las personas gastan su dinero.  Es momento de poner en práctica el pensamiento de San Pablo, “Se vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así como para tener abundancia como para padecer necesidad.  Tolo puedo en Cristo que me fortalece.”  Fil 4:12-13

5 comments:

Quique said...

Excelente. Primero, me impresiona el dominio de Inés de la Palabra de Dios y la aplicación al mundo de los negocios. Segundo, es necesario un cambio en el modelo económico con oportunidad al capital, pero no a costa del más indefenso. El ejercicio de China, hay que observarlo con detenimiento, se le puede ir la mano hacia la abundancia de algunos. Inés, gracias. Quique

JOAN said...

Me encanto!! Como dice Quique, tremenda habilidad de traer la palabra de Dios a la realidad actual.

MariCarmen said...

Excelente! Muy buena. Me encanto la historia de los 1,000.00. Hemos tenido casos donde el que dió los 1,000.00 nunca los volvió a ver! El negocio se fué a quiebra y desapareció.

JOAN said...

Mari Carmen, de esos sobran en estos tiempos. Lo que mami escribe aqui es una historia antigua que ya casi ralla en la falasia LOL!! Por eso estamos como estamos :(

Anonymous said...

Prima usted es un tesoro , me encanta leer sus articulos.
En mi caso particular, han sido de mucha ayuda para entender muchas cosas que por no ser "muy duchos en la palabra de Dios y mucho menos en temas tan profundos de la economia."
Dios bendiga tu talento.