Tuesday, July 26, 2011

UN VALOR EN EXTINCION - INTEGRIDAD

          Ya comenzó el fuerte bombardeo de los mensajes políticos (aunque nunca han cesado). Las promesas de campaña no se hacen esperar y algunos líderes, carentes de visión, caen en el error de engañarse a sí mismos.  La situación es más lamentable dentro del contexto eclesiástico, el cual está salpicado de falsos religiosos que dicen actuar y hablar a nombre de Dios.  Les digo que hasta dentro de la mafia encontramos personas que se apartan de los códigos de conducta que establecen esas organizaciones (mi comentario no es una aprobación de tales códigos). Lo preocupante de todo esto es nuestra tendencia a hacernos de la vista larga ante las atrocidades que cometen esos pseudo-líderes.

        Todo lo dicho hasta aquí me hace pensar que la integridad está perdiendo valor a pasos agigantados dentro de nuestro contexto social. Vivimos en una sociedad que todo lo mira desde el  cristal del materialismo mal entendido, que ama la comodidad, que busca gratificaciones instantáneas y pretende huir del dolor no importa si para lograr tales cosas tengan que venderle su alma al Diablo.

Los diccionarios que consulté me ofrecieron unas definiciones muy interesantes sobre la integridad. Una de ellas establece que es la cualidad de quien tiene entereza moral. Otros la ven como una amplia gama de aptitudes poseidas como la honradez, rectitud y entereza. En adición, hacen subdivisiones, tales como: la integridad personal, la integridad de datos, la integridad de un mensaje y la integridad de una referencia. Según mi opinión, la integridad es la armonía que existe entre lo que se piensa, se dice y se hace. Esa definición la deduje de lo que en una ocasión Jesús le dijo a sus discípulos: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y fariseos. Así que todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen.[1] En un sinfín de veces Jesucristo los llamó hipócritas, léalo en Mateo 23. No hay quien diga otra cosa: Jesús fue una persona íntegra. Basado en esto, tengo que concluir que la persona hipócrita adolece de integridad.

Además de Jesús, la historia nos revela otros casos de personas que gozaron de integridad. Tal fue Sócrates, quien vivió muchos siglos antes que Jesús. Sócrates tampoco escribió de su puño y letra. Sus hechos y dichos fueron escritos por su discípulo Platón. Por último, quiero mencionar al profeta Jeremías, acusado de traidor porque le tradujo al pueblo lo que pasaría si no se entregaban a los babilonios. Los políticos de su época hicieron lo imposible para persuadirlo a cambiar su mensaje pero no lo lograron.

Tenemos un serio problema frente a esos tres  ejemplos: tanto Jesús como Sócrates fueron asesinados por ser honestos. Jeremías fue lanzado a una cisterna y sufrió cárcel hasta que finalmente fue librado de la misma por los propios babilonios. No obstante, se pasó el resto de su vida viviendo en el patio de la cárcel. Definitivamente esos son precios muy altos no todos estamos dispuestos o podemos pagar. Debo aclarar que la integridad no tiene nada que ver con las tendencias suicidas detrás de los actos terroristas. Nosotros tenemos que apreciar la vida y Dios no espera que nos convirtamos en mártires. Es sumamente importante entender que  Sócrates, Jesús y Jeremías defendieron verdades irrefutables y no sus verdades relativas. La meta final de ellos fue propagar esas verdades, no morir.

Lo dicho anteriormente me mueve a concluir que la integridad en su plano más sublime no puede ser practicada por los humanos silvestres y corrientes como tú y como yo. Sin embargo, tenemos que practicarla dentro de los límites que nos impone nuestra naturaleza imperfecta. La triste realidad es que todos y todas usamos la hipocresía en un momento dado y todos y todas, sin excepción, decimos mentiras. El apóstol Pablo lo explica cuando dice que todo hombre es mentiroso y solamente Dios es veraz (Romano 3:4). También explica que no siempre hacemos lo que debemos hacer, sino que en ocasiones hacemos lo que no queremos (Romanos 7:15). ¡QUE DILEMA TAN GRANDE! Hay dos preguntas que surgen de este planteamiento y que las dejo para que tú las respondas: ¿Qué criterios debemos utilizar dentro de una sociedad imperfecta para determinar si una persona es o no íntegra? ¿Qué se puede hacer para que recobremos este valor?


[1] Mateo 23:1-3, version Reina valera
   

3 comments:

Lo Que Tiene Valor said...
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Janet said...

Tanto que se puede decir de la integridad y lamentablemente tan poco que vemos de ella en estos días.

JOAN said...

Dos preguntas bien difíciles de contestar. Me has dejado pensando y aunque siempre estoy en problemas por defender mis valores los cuales no son negociables, de vez en cuando se me esacapa uno que otro acto de hipocresía por el denominado "social skills" en los cuales tambien a veces soy medio deficiente.

Pero definitivamente a diario vemos como esta es una cualidad que se está perdiendo y a diario veo como la gente vende sus convicciones para lograr metas que a la larga no son fundamentales para la vida.